Colágeno tipo I, II y III: cuál necesitas realmente y cuál usa Earth Co en su línea BEAUTY
El mercado de colágeno está saturado de productos que prometen resultados sin explicar qué tipo de colágeno contienen ni por qué debería importarte. La realidad es que existen al menos 28 tipos identificados de colágeno en el cuerpo humano, pero tres de ellos —tipo I, II y III— representan más del 90% del colágeno total y cumplen funciones estructurales distintas. Elegir un suplemento sin entender estas diferencias equivale a comprar a ciegas.
Distribución y función de cada tipo de colágeno
El colágeno tipo I constituye aproximadamente el 90% del colágeno corporal. Se concentra en piel, tendones, huesos, córnea y tejido conectivo denso. Su estructura de triple hélice le confiere resistencia tensil excepcional, lo que explica su papel en la integridad dérmica y la densidad ósea. Cuando hablamos de firmeza cutánea, elasticidad visible y reducción de arrugas, nos referimos principalmente a la reposición de tipo I.
El colágeno tipo II tiene una distribución mucho más específica: cartílago hialino, discos intervertebrales y humor vítreo. Su función es mantener la estructura del cartílago articular y resistir fuerzas de compresión. Los suplementos de tipo II se orientan a salud articular, no a beneficios estéticos. Confundir ambos propósitos es un error frecuente en la comunicación de muchas marcas.
El colágeno tipo III acompaña al tipo I en piel, vasos sanguíneos, útero e intestino. Aporta elasticidad y estructura a tejidos que requieren cierta flexibilidad. Durante la cicatrización, el tipo III aparece primero y gradualmente se reemplaza por tipo I. En formulaciones orientadas a piel, la combinación de tipo I y III es coherente desde el punto de vista fisiológico.
Biodisponibilidad: por qué el peso molecular importa más que el origen
El colágeno nativo tiene un peso molecular demasiado alto para absorberse de forma eficiente en el tracto gastrointestinal. Por eso, los suplementos funcionales utilizan colágeno hidrolizado: cadenas de péptidos de bajo peso molecular (generalmente entre 2,000 y 5,000 daltons) que atraviesan la barrera intestinal y alcanzan el torrente sanguíneo. La hidrólisis enzimática rompe las cadenas largas en dipéptidos y tripéptidos específicos como prolil-hidroxiprolina e hidroxiprolil-glicina.
Estos péptidos no solo aportan aminoácidos como glicina, prolina e hidroxiprolina, sino que actúan como señales biológicas. Estudios in vitro e in vivo sugieren que ciertos péptidos de colágeno estimulan la síntesis de colágeno endógeno por parte de los fibroblastos dérmicos. Este mecanismo —denominado efecto bioactivo— diferencia un hidrolizado de calidad de una simple fuente de aminoácidos.
El origen (bovino, porcino, marino) influye en el perfil de aminoácidos y en el peso molecular final tras la hidrólisis, pero no determina por sí solo la eficacia. Un hidrolizado marino de alto peso molecular puede ser menos biodisponible que uno bovino correctamente procesado. La especificación técnica del producto —daltons, grado de hidrólisis, péptidos identificados— es más relevante que el marketing del origen.
Cofactores que condicionan la síntesis de colágeno
La vitamina C es un cofactor esencial para las enzimas prolil hidroxilasa y lisil hidroxilasa, responsables de la hidroxilación de prolina y lisina en la molécula de colágeno. Sin hidroxilación adecuada, las cadenas de colágeno no forman la triple hélice estable que caracteriza su estructura funcional. Un suplemento de colágeno sin vitamina C ignora un paso limitante de la síntesis endógena.
Otros cofactores relevantes incluyen zinc (necesario para la actividad de colagenasas y metaloproteinasas que regulan el recambio de colágeno), cobre (cofactor de lisil oxidasa, enzima que forma enlaces cruzados entre fibras) y silicio (asociado a la formación de tejido conectivo, aunque con evidencia menos robusta). Las formulaciones que integran estos minerales en dosis fisiológicas ofrecen un perfil más completo que el colágeno aislado.
Qué tipo de colágeno utiliza Earth Co en su línea BEAUTY
La línea BEAUTY de Earth Co emplea colágeno hidrolizado de tipo I y III, los dos tipos predominantes en piel y tejido conectivo dérmico. Esta combinación responde a la fisiología cutánea: el tipo I aporta resistencia estructural mientras el tipo III contribuye a la elasticidad del tejido. No incluye tipo II porque el objetivo de la línea es salud dérmica, no articular.
El hidrolizado utilizado tiene un peso molecular inferior a 3,000 daltons, lo que favorece la absorción intestinal y la llegada de péptidos bioactivos a la dermis. La formulación incluye vitamina C como cofactor obligatorio para la síntesis endógena, reconociendo que el colágeno ingerido no se deposita directamente en la piel sino que estimula la producción local por parte de los fibroblastos.
Perfil de ingredientes y ausencias relevantes
- Colágeno hidrolizado tipo I y III de origen bovino
- Vitamina C (ácido ascórbico) como cofactor de hidroxilación
- Sin azúcares añadidos, edulcorantes artificiales ni colorantes sintéticos
- Sin rellenos ni excipientes innecesarios que diluyan la concentración de péptidos activos
La formulación prioriza densidad de ingredientes activos sobre saborizantes o aditivos de textura. Esto implica un producto menos “agradable” al paladar que alternativas comerciales con stevia, sucralosa o sabores artificiales, pero con mayor concentración real de péptidos por porción.
Criterios para evaluar si necesitas tipo I, II o III
Si tu objetivo es mejorar la apariencia de la piel —firmeza, hidratación, reducción de líneas finas—, el colágeno tipo I es el más relevante, idealmente combinado con tipo III. La evidencia clínica disponible sobre suplementación oral y parámetros dérmicos se concentra en hidrolizados con este perfil. Dosis entre 2.5 y 10 gramos diarios han mostrado efectos medibles en elasticidad y densidad dérmica en periodos de 8 a 12 semanas.
Si el objetivo es salud articular —rigidez matutina, desgaste cartilaginoso, molestias en articulaciones de carga—, el colágeno tipo II no desnaturalizado (UC-II) o hidrolizado específico de cartílago es más coherente. Los mecanismos propuestos incluyen modulación inmune a nivel intestinal y reducción de degradación del cartílago endógeno. Mezclar tipo II con tipo I en una misma formulación no tiene justificación fisiológica clara.
La pregunta “¿qué colágeno necesito?” se responde identificando primero el tejido objetivo. Piel y hueso responden a tipo I. Cartílago responde a tipo II. Los productos que prometen beneficios universales sin especificar tipo ni mecanismo suelen carecer de formulación rigurosa.
La suplementación con colágeno no reemplaza la síntesis endógena ni compensa deficiencias nutricionales severas. Su utilidad reside en aportar péptidos bioactivos que, en contexto de ingesta proteica adecuada y cofactores disponibles, pueden optimizar el recambio de colágeno en tejidos específicos. Entender qué tipo contiene un producto y por qué es el primer filtro para distinguir formulaciones funcionales de marketing sin sustancia.